domingo 29 de enero de 2012

NO PIDAS...¡AGRADECE!

lunes 23 de enero de 2012


 VIVIR DESDE LA ESENCIA


Consciencia del Ser


Descargar la grabación de la Conferencia  




Para poder vivir en el presente desde nuestra verdadera naturaleza (Esencia), tenemos que trascender la dualidad de la mente y conectar con este espacio de Unidad (No dualidad), que es lo que somos realmente.


Normalmente sufrimos porque estamos rechazando una parte de la dualidad, aceptamos la parte luminosa, pero no la sombra y esto nos mantiene, en un estado de lucha, ansiedad e insatisfacción.


Para poder vivir desde nuestra Esencia, tenemos que integrar las dos partes de la dualidad, la luz y la sombra y así poder estar en el estado de No dualidad (Unidad).


Este es un curso para profundizar en uno mismo, a través de la Meditación y la Autoindagación, para relajarse y dejar de buscar la verdad de quiénes somos desde la mente y a través del esfuerzo.


Es comprender que lo que siempre hemos estado buscado ya lo tenemos, siempre a sido así, pero no lo vemos porque la atención está en otro lugar.


La atención es nuestro Poder, donde ponemos la atención allá va la energía, y casi siempre tenemos la atención en la mente, y en la mente no vamos a encontrar la verdad de lo que realmente somos.


Cuando ponemos la atención en el momento presente nos damos cuenta de lo que somos realmente; Conciencia pura.


La meta del trabajo sobre uno mismo es liberarse de: “mejorarse a sí mismo”, para que todas nuestras energías nos lleven solo a Ser, a sentirnos cómodos con nosotros mismos desde el Corazón.


En este curso descubrirás como, a través de un proceso simple como es la Meditación Autentica, aceptar todo lo que se presenta a tu vida y indagaremos sobre la verdad, para que todo el condicionamiento que hay en nuestra mente (creencias limitantes) se vaya desaciendo de forma natural, y sin esfuerzo y así poder vivir en paz y armonía el momento presente desde la Esencia.


Impartido por Albert Abad

martes 3 de enero de 2012

LIBRE Y RELAJADO
Un canto vraja espontaneo
por el venerable Lama Guendun Rimpoché.
La felicidad no se consigue
con grandes sacrificios y fuerza de voluntad;
ya está presente en la relajación abierta y en el soltar.
No te esfuerces,
no hay nada que hacer o deshacer.
Todo lo que aparece momentáneamente en el cuerpo-mente no tiene ninguna importancia,
sea lo que fuere tiene poca realidad.
¿Por qué implicarse con ello y después apegase?
¿Por qué emitir juicios sobre eso y sobre nosotros?
Es mucho mejor dejar simplemente que todo el juego ocurra por sí mismo,
Surgiendo y replegándose como las olas
-sin alterar ni manipular nada-
y observar cómo todo se desvanece y
reaparece mágicamente, una y otra vez, eternamente.
Es nuestra búsqueda de la felicidad
lo único que nos impide verlo.
Es como perseguir un arco iris de vivos colores que no alcanzas jamás,
o como un perro intentando atrapar su propia cola.
Aunque la paz y la felicidad no existen
realmente como una cosa o como un lugar,
están siempre disponibles
y te acompañan a cada instante.
No creas en la realidad
de las experiencias buenas y malas;
pues son tan efímeras como el buen tiempo y el mal tiempo,
como los arco iris en el cielo.
Deseando aferrar lo inaferrable, te agotas en vano.
En el instante en que abres y relajas ese apretado puño del aferramiento,
ahí está el espacio infinito, abierto, seductor y confortable.
Sírvete de esta espaciosidad,
de esta libertad y tranquilidad natural.
No busques más.
No te adentres en la enmarañada selva
siguiendo el rastro del gran elefante despierto,
pues ya está en casa descansando apaciblemente
enfrente de tu propio hogar.
Nada que hacer o deshacer,
nada que forzar,
nada que desear,
nada falta.
¡Emahó! ¡Maravilloso!
Todo sucede por sí mismo.


(Cedido por Juan Ponce)  y

domingo 27 de noviembre de 2011

El Mundo está Despertando
Documental THRIVE (Crecer)

 

lunes 14 de noviembre de 2011

Conferencia de Advaita 
por Juan Ramón Galan


viernes 24 de junio de 2011

La verdadera Meditación



¿Puedes hablar más sobre lo que consideras ser la verdadera meditación?
El propósito de la meditación es el de aquietar la mente. En la mente quieta, las respuestas condicionadas son expuestas y obliteradas. La meditación permite a la mente liberar su fijación en los objetos y descansar en su fuente.

La mente quieta revela eso que es siempre silencioso, eso desde lo cual surgen y hacia lo cual retornan la actividad y la inactividad, eso desde lo cual surgen y hacia lo cual retornan la experiencia de ignorancia y la de iluminación.

Eso es tu propio ser.

A menudo lo que es llamado meditación es una práctica de concentración. Como la terapia, el trabajo con la respiración o otras formas de yoga, la concentración puede ser de ayuda. Tiene su lugar. Ahora descubre lo que está más allá de la concentración. Descubre lo que no es ningún objeto de concentración, pero es conciencia silenciosa en sí misma.

No estoy en contra de la meditación y la práctica. Estoy en contra de separar la práctica meditativa de la vida. Cuando la separación entre la práctica y la vida es reconocida como ilusoria, entonces toda tu vida es meditación. La vida es conciencia silenciosa y todos los eventos de la vida aparecen y desaparecen en ese silencio. Tú eres ese silencio.
¿Sientes que las prácticas formales de meditación sirven para descubrir esto?
Las prácticas de meditación pueden ser de gran ayuda para calmar la mente y así se puede experimentar una paz relativamente mayor. Sin embargo, con el tiempo, la práctica de meditación usualmente se transforma en un obstáculo, porque existe la imagen de “la meditación" y “mi vida”, así como la del “meditador” haciendo "una meditación”. Estas imágenes son trampas mentales.

Cualquier cosa puede ser útil o convertirse en un obstáculo. Lo que fue útil se puede transformar en un obstáculo. Lo que podría haber sido un obstáculo se puede transformar en algo útil. No es mi función hacer esta determinación para nadie. Descubre por ti mismo.

La oportunidad en este momento es la de descubrir por ti mismo si lo que yo digo es verdad, en lugar de tomarlo como sólo otra teoría más, con la que estás de acuerdo o desacuerdo. La oportunidad es permitirle a tu mente que esté quieta por un instante y entonces hablar desde la experiencia de quietud.

Al acallar tu mente, hay un reconocimiento de infinitud. Existe, por un instante, el reconocimiento de lo que siempre fue.

La infinidad no empieza a existir ni se torna repentinamente infinita. Ella es. Siempre es, no importa que haya una mente activa o inactiva. El propósito de desactivar la mente es el de darse cuenta de eso.
¿Es útil hacer cosas como visualizaciones o trabajo corporal para ayudar a mover la energía que parece estar atascada o contenida?Finalmente eres invitado a saltar al medio del océano. En ese punto, lo único que ayuda es soltar todo. Toda idea preconcebida acerca de qué es lo que te llevará a algún lugar está basada en la suposición de que tú no estés allí ya. Tú ya estás allí. Tú ya eres eso.

Para descubrir inmediatamente la verdad, suelta toda técnica para obtener la verdad. Si quieres la paz de espíritu o la realización completa y total de la verdad de tu ser, suelta todo concepto de que tú no eres la verdad. Suelta todo concepto de que tienes que hacer algo para obtener la verdad, para realizarla. Suelta todo concepto de quién eres, punto, y observa.

¿El problema es querer liberarse de la energía atascada?
El problema no es la energía atascada. El problema se crea cuando niegas algo o te revuelcas en ese algo.

Sólo por un instante, este instante, date cuenta de quien eres.

Ahora, ¿qué bloqueo de energía toca eso?

Un bloqueo energético es como una protuberancia en la Tierra. Es parte del terreno físico. En tu disposición para ser quien eres, mismo que sea por un segundo, verás si hay liberación física o no. Las protuberancias pueden ser alisadas o no. No tiene importancia.

En el pasado, yo seguí diferentes disciplinas, tradicionales y de la nueva era. Aunque la intoxicación, los estados de éxtasis, ciertamente han sido agradables, yo quería algo que ninguna fórmula pudo nunca revelar. Pasé mucho tiempo alrededor de maestros y yendo a seminarios, pero permanecía insatisfecha. Desde esa insatisfacción recé para ser liberada. Recé para encontrar la verdad. Quería la verdad más que la comodidad o experiencias placenteras. Quería la verdad más allá de lo que mi mente pudiese darme.
Ese rezo se reveló a sí mismo en el encuentro con mi maestro y las palabras que me dijo fueron: "Suelta todo concepto inmediatamente, instantáneamente”.

Yo lo escuché. De alguna manera, tuve el suficiente sentido común para escucharlo y no entrar en una discusión interna sobre los “porqués”, los “peros” y los “si, entonces”.

Yo simplemente escuché lo que él dijo y lo que fue revelado es la verdad sin límites del ser. No yo, pero el ser, la totalidad del ser. El yo se pierde en eso. Es insignificante, un minúsculo bloqueo energético, una protuberancia en la Tierra.
Gangaji

viernes 6 de mayo de 2011

El final de la Espiritualidad

Después de meses y meses de cuestionamiento intensivo, de meditación y de muchas otras prácticas de la llamada “autorrealización” (como las enseñadas por Ramana Maharshi, J. Krishnamurti y Nisargadatta Maharaj, por nombrar sólo unas pocas) creí haber visto, de una vez por todas, a través del “yo”. Hubo experiencias espirituales extraordinarias, una sensación de paz muy profunda, largos períodos sin pensamiento, lágrimas y cosas de lo más ordinario (como sillas, mesas, árboles, gatos…)


Entonces llegué a creer –aunque no lo considerase una creencia, sino la realidad misma– que estaba iluminado y que los demás no lo estaban. ¡Pero lo cierto es que eso no era más que otra creencia!

Y también llegué a creer que, de algún modo, yo era especial.

Pero esa creencia no pudo sostenerse durante mucho tiempo. Ninguna creencia puede hacerlo.
Al cabo de un tiempo, vi a través de esa idea de iluminación personal exclusiva y llegué a creer que alguien se había iluminado, pero que las demás personas todavía no lo habían “advertido”. Y entonces me convencí de que tenía la obligación de informar a los demás de ese secreto para acabar, de ese modo, con su sufrimiento.

Sin embargo, la mente tampoco se salió entonces con la suya, porque no tardé en darme cuenta de que nadie puede “iluminarse” nunca, y de que ésa no era más que otra creencia. ¿No consiste acaso la iluminación en ver a través de todas las creencias?

Y ésa era también otra creencia.
¡Entonces me di cuenta de que todo era un pensamiento, una creencia, mente! ¿Cómo podemos saber algo? ¿Y cómo podemos, si tal cosa no es posible, saber eso?

¿Cómo podía, si estaba iluminado, saberlo? ¿Cómo pueden, quienes afirman haber alcanzado la “liberación” o “ver a través de todas las creencias”, saberlo?

¿En qué se basan para fundamentar tales afirmaciones? ¿No son la “iluminación” y la “liberación” meras palabras, creencias y conceptos?

No había modo alguno de escapar de eso. Estaba atrapado en el círculo cerrado de las creencias. Poco importaba lo que creyera que alguien o nadie había “visto”, “observado” o “comprendido” (porque lo cierto es que había conectado con el lenguaje de la no dualidad, porque eso seguía siendo pensamiento, separación, lenguaje y búsqueda. Estaba atrapado en un círculo vicioso y violento de que no había modo de escapar.

Y también hubo una gran frustración, un agotamiento y una desesperación profunda y oscura sobre la naturaleza ridícula y absurda de la búsqueda espiritual.

Y, en medio de toda esa desesperación, algo se reveló.

Durante esos días, la búsqueda murió, no sé cómo ni por qué, pero así fue.

¡Pero eso no fue, en modo alguno, algo que lo lograse!

¿Qué es entonces lo que queda?

La respiración.

Los latidos del corazón.

Las sensaciones corporales.

La ensalada de atún.

El crujido de las hojas de lechuga.

El difuso olor del atún.

El tenedor subiendo… arriba, más arriba, todavía más arriba… ¡Crunch!

Sin nadie que lo poseyera y sin nadie que lo entendiera. Sólo esto.

Flotando en la nada y bañado en la vacuidad, pero total y absolutamente pleno. ¡y más allá de todas esas palabras y más allá de cualquier pensamiento que alguien pudiese tener, está ese tenedor que innegablemente vuelve a subir… y que ya llega a la boca! ¡Y el masticar de los dientes! ¡Crunch!

Y este ¡crunch! Pone punto y final a toda espiritualidad.

Antes de la iluminación, ¡crunch!, ¡ensalada de atún!

Después de la iluminación, ¡crunch!, ¡ensalada de atún!

Pero, obviamente, no hay antes ni después, como tampoco hay iluminación.

Ésas no son más que meras historias.


Más allá del Despertar Jeff Foster

domingo 1 de mayo de 2011

Crisis y Evolución

La crisis, tanto si es personal como planetaria, "es una limpieza de todo lo que es viejo del ciclo anterior", y una posibilidad de abrirse a lo nuevo y diferente del nuevo ciclo




Descargar la grabación de la Conferencia:
http://www.megaupload.com/?d=FEGUJPKP


Más información: www.despertarlaconciencia.net

jueves 21 de abril de 2011

Conectar con la Esencia "Iniciación a la Meditación"

Para poder vivir en el presente desde nuestra verdadera naturaleza (Esencia), tenemos que trascender la dualidad de la mente y conectar con este espacio de Unidad, que es lo que somos realmente.

Normalmente sufrimos porque estamos rechazando una parte de la dualidad, aceptamos la parte luminosa, pero no la sombra y esto nos mantiene, en un estado de lucha, ansiedad e insatisfacción.

Para poder vivir desde nuestra Esencia, tenemos que integrar las dos partes de la dualidad, la luz y la sombra y así poder estar en el estado de No dualidad.

Nuestro ADN vibra en la frecuencia de nuestra familia genética… pero la energía base es la de nuestra Esencia. Nuestra impronta individual, lo que nos hace únicos.

La meta del trabajo sobre uno mismo es liberarse de: “mejorarse a sí mismo”, para que todas nuestras energías nos lleven solo a Ser, a sentirnos cómodos con nosotros mismos desde el Corazón.

Dejemos de querer evolucionar y empecemos a ser en nuestra Esencia.

En este curso descubrirás como, a través de un proceso simple como es la Meditación Autentica, aceptar todo lo que se presenta a tú vida y así poder vivir en paz y armonía el momento presente desde tu Esencia.

La Meditación Autentica es algo que vive realmente en nosotros; es dejar de manipular y permitir que todo sea tal y como es.

Más información: www.despertarlaconciencia.net

lunes 4 de abril de 2011

Despertar la Conciencia


Al estar más enfocado en la Conciencia, más que en la mente, podrás vivir más en el momento presente, dejandote guiar por la Intuición, para así poder tomar decisiones más acertadas, en relación a tu verdadera naturaleza.




ALBERT ABAD, Despertar de la Consciencia from La Caja de Pandora on Vimeo.



Descargar la grabación de la Conferencia: www.megaupload.com/?d=9SO5MBA8

Más información del Curso: www.despertarlaconciencia.net


martes 22 de febrero de 2011

¡No hay nada que comprender!

Tratar de expresar todo esto con palabras resulta imposible y fútil… ¡No, mejor dicho, resulta ridículo! ¿Cómo señalar el milagro absoluto de la existencia, el don sorprendente de todos y cada uno de los momentos? El mundo, apriete o no, es indescriptible y a veces dolorosamente hermoso. El simple hecho de que todo esté sucediendo me deja, en ocasiones, sin palabras o con meros monosílabos.

Quizá entonces te parezca, si tratas de hablarme, que soy demasiado burdo, pero lo cierto es que no puedo encontrar palabras que describan de forma adecuada este milagro al que llamo “vida”. Sencillamente no puedo resignarme a reducirlo a palabras…

Ya no puede seguir jugando este juego, el juego en el que imaginamos ser “personas”, “individuos”, algo separado de los demás, algo abstraído de este momento, de este suceso presente, de éste, de éste y también de éste. ¿Cómo diablos podría, aunque quisiera, hablar de mí mismo? ¿Cómo podría hablar de algo que no está aquí, de algo que ni siquiera existe? Y en el caso de que consiguiera hablar, ¿quién diablos estaría hablando? ¿Y de qué hablaría?

Hay veces en las que el silencio es la única alternativa.

Pero ¿por qué necesitamos hablar? ¿Por qué necesitamos referirnos a un pasado que ya ha muerto y desaparecido o a un futuro que todavía no ha llegado? ¿Por qué no nos sentamos como amigos o como amantes y contemplamos juntos el majestuoso espectáculo que literalmente se despliega a nuestro alrededor? ¿Cómo ocurre todo esto? ¿De dónde proviene? ¿Cómo es posible que todo eso emerja de la nada?

Contemplar el mundo que se despliega ante nosotros es quedarse anonadado.

No es de extrañar que nos aprestemos a llenar el vacío con nuestras historias, porque entregarse a esto es morir y eso es, de hecho, lo último que “nosotros” queremos. ¡Pero qué extraordinario es morir en esto! ¡Qué extraordinario anonadarse y disolverse en la nada, en la nada que ya somos! ¿Por qué malgastamos nuestra vida resistiéndonos a lo inevitable? ¿Por qué convertimos nuestra vida en un problema y en una preocupación? ¿Por qué tenemos miedo a convertirnos en la nada, la verdad absoluta es que no hay ninguna verdad, sólo hay esto; la verdad es que flotamos en un océanos de nada, en un vacío despojado de todo significado, de todo valor y de toda verdad. Y esto, para el individuo que pretende ser alguien y llegar a alguna parte, resulta literalmente aterrador. ¡El individuo no es más que una ilusión, una condenada mentira, una mera historia que emerge ahora, ahora y también ahora! ¿A quién podría interesarle?

¡Las palabras distorsionan lo absolutamente simple! Las palabras tratan de hacer comprensible el misterio y se esfuerzan, en un intento de hacerlas más comprensible, en reducir a conceptos, ideas y abstracciones esta cosa maravillosa llamada vida. ¡Pero la vida trasciende toda abstracción! ¡Si miras a tu alrededor verás que la vida ya está sucediendo! ¡La vida ya está emergiendo y no hay palabra que pueda llegar siquiera a tocarla! ¿Cómo podríamos “comprender” lo que es absolutamente obvio, lo que está completamente presente? ¡Cualquier comprensión implicaría que hay algo que comprender!
¡Pero lo cierto es que no hay nada que comprender, absolutamente nada! ¡Lo único que hay es esto!

El juego de la vida sigue su curso y aparecen colores, formas, luces, sonidos e individuos aparentes que aparentemente viven y actúan en un mundo aparente. Pero todo esto no es más que un doloroso –de tan hermoso– despliegue de apariencias. Y esta belleza es una belleza vacía, no es una belleza conocida, vista, querida ni recordada por nadie. Es una belleza dolorosa, sin nadie que experimente dolor ni belleza, pero, no obstante, es una belleza dolorosa.

Sin embargo, esto jamás será comprendido y jamás será comunicado a nade. Realmente no sé por qué me preocupo en seguir escribiendo.

Pero las palabras, como siempre, llegan. Y quizá estas palabras, desafortunadas abstracciones, sirvan para “apuntar” hacia algo más allá de sí mismas.

No sé. No tendría que preocuparme de nada.

Lo único que existe es el amor. Sólo eso tiene algún significado. Todo lo demás es ilusorio.

Jeff Foster

sábado 15 de enero de 2011

ADVAITA : El camino sin caminos.

Interlocutor: Su propio Maestro, Papaji, es a menudo llamado maestro Advaita. A Sri Ramana, que es el Guru de Papaji, muchos le han atribuido el hecho de que se haya reavivado esta antigua filosofía no-dual en los tiempos modernos. ¿Puedo preguntarle de qué trata todo esto del Advaita?

Mooji: Advaita trata de Ti; de quién o qué eres. La gran ventaja del Advaita radica en que no necesitas ninguna base religiosa. No necesitas creer en nada en absoluto. Gente que sigue todo tipo de tradiciones vienen al Advaita y son bien recibidos. Sólo un anhelo en el corazón por conocerte a ti mismo, o de estar libre de sufrimiento, debe estar ahí para que se realice la Verdad de lo que esta antigua y práctica filosofía señala.

El Advaita es directo, señala hacia la Verdad inmediatamente, desde el primer instante. Primero, señala que tú eres completo tal como eres; luego comienza a guiarte fuera del sufrimiento.

No hay camino. Esta es la Verdad absoluta. A medida que este entendimiento se hace más profundo, se produce un gran alivio. Aquí no se te dice cómo debes prepararte para este viaje: que debes meditar diariamente, estar comprometido o ser fuerte. Lo que hacen este tipo de consejos es ponerte en frente una serie de tareas antes incluso de que hayas comenzado tu indagación. La ausencia de toda práctica espiritual en Advaita es la principal diferencia cuando lo comparamos con muchas otras vías que empiezan con la asunción de que tú eres tu mente, que estás limitado y que tienes que hacer algo para liberarte. Advaita te enseña desde el principio que quien eres realmente, siempre ha sido libre. Se te señala directamente hacia la siempre perfecta y no cambiante realidad del Ser, tu Ser. Primero, descubre la Verdad, luego haz lo que plazca a tu corazón.

Interlocutor: Entonces, en esa Libertad, ¿cómo se ven y se manejan las emociones?

Mooji: Las emociones son sólo la expresión de un Ser universal. Todo, no sólo las emociones sino toda acción, cada pensamiento, cada movimiento; todo se incluye en esta maravillosa expresión de la Eseidad. Advaita no interpreta ni se enfoca sobre ningún movimiento en particular. La poca o la mucha atención se pone en este “juego de olas”. A las emociones se les da espacio para que se expresen, para agotar su expresión y encontrar de nuevo la paz en el Ser.

La presencia y el juego de las emociones no son una medida de la pura Consciencia que eres. Quien ha despertado a la Verdad, ya no se identifica con ningún objeto, pensamiento, persona o emoción. No sufren decepciones porque están libres de expectativas. Son uno con el flujo natural de la manifestación, con la danza natural de la energía cósmica que aparece en estos cuerpos. Aunque el condicionamiento pueda manifestarse todavía, no hay una asociación interna con eso. Así, permanecen naturalmente libres. Sin identificarse con la memoria personal, todo este ruido del condicionamiento se disuelve. El mismo concepto de condicionamiento, reconocido como mero pensamiento, se desvanece en el tiempo gradualmente.

Interlocutor: Mi experiencia es la del yoga y la meditación. Estar en satsang y leer sobre Advaita, de alguna forma me confunde.

Mooji: Eso es natural. La mente está confusa porque la mente siempre está intentando conseguir algo, entender, tener la sensación “yo sé esto”, “yo entiendo esto”, “yo sé a dónde voy”. La mente está muy enfocada en una proyección lineal y progresiva. Por eso, inicialmente, cuando choca con algo tan simple como la no dualidad, donde no hay ningún sitio al que “ir”, nada que atrapar, la mente condicionada se vuelve muy confusa, realmente muy confusa.

Interlocutor: Entonces, es realmente muy sencillo.

Mooji: Es incluso más sencillo que sencillo. Sencillo implica que hay algo que necesitas hacer que no es difícil, pero Esto existe incluso antes de que se piense que es sencillo. Se experimenta como difícil porque no puedes deshacerte en tu mente de la noción de que eres limitado.

La mente recoge incontables conceptos, y al aferrarnos a los que no son verdaderos, sofocamos nuestra espontaneidad, el reconocimiento de nuestro Ser inherente. Así es que, la mente que dice “¡no entiendo!” ¿cómo puede entender la total simplicidad cuando su naturaleza es volver complejo lo que es natural?

Interlocutor: ¿Qué es la auto indagación?

Mooji: La auto indagación es el espejo en el que lo Eterno se reconoce a Sí mismo. Al mirar con la ayuda de este espejo, llegas a saber instantáneamente quién eres realmente; no quién es tu cuerpo, no quien piensas tú que eres o quien otros dicen que eres; no, a través de este mirar, una percepción directa no-dual de tu Ser, se revela.

Tu Ser no es un objeto, ¿cómo puede la mente encontrar o alcanzar lo que no es un objeto? No me refiero sólo a objetos físicos. Un pensamiento es un objeto de percepción tanto como lo pueda ser cualquier cosa material, y también lo son los sentimientos, imágenes, recuerdos y sensaciones. Brevemente, todos los fenómenos son objetos. La mente está acostumbrada a interpretar y medir los fenómenos. Entonces, ¿cómo puede descubrir la mente eso que es consciente de los fenómenos, que es tu propio Ser, la única Realidad?

Eres consciente de todo lo que aparece frente a ti en la pantalla de la Consciencia. ¿Dónde está el mundo sin ti? ¿Dónde y qué son los pensamientos sin ti, el que los percibe? ¿Dónde están las experiencias sin ti, el único que las percibe? Tú eres la raíz y la fuente de toda experiencia. No puede haber ninguna experiencia sin ti.

Interlocutor: Me han dicho que Advaita Vedanta es la enseñanza espiritual más elevada.

Mooji: Real y verdaderamente, Advaita no es una enseñanza. Yo no lo llamaría una enseñanza. Una enseñanza requiere de alguien que va a estudiar y a aprender. Advaita va directo y dice: “¿Quién es ese que va a aprender? ¿Puedes aprender a ser tú?”

Interlocutor: Más y más gente, creo, está buscando libertad.

Mooji: Para ser honesto, una vez creí lo mismo, pero entonces vi que la mayoría de la gente está buscando satisfacer sus proyecciones. Que realmente viven en sus mentes y la mente sólo pretende querer libertad. De hecho, la mente no quiere Libertad en absoluto. Es lo último que quiere porque la Libertad mata a la mente condicionada. Pero sí, hay una atracción creciente hacia el descubrimiento espiritual. Esto es bueno, aunque inicialmente uno empieza de una forma indirecta. Tú estás navegando. Podrías cambiar de una balsa a un aerodeslizador y luego pasarte a un barco, pero aún sigue siendo algo bueno, aunque no estás en el agua, al menos estás sobre el agua. Pero no me preocupo demasiado por todos estos movimientos que se dan en la Consciencia universal, porque hay muchos malentendidos sobre lo que realmente significa y Es la Verdad. Por la Verdad tienes que dejar todo a un lado y desnudarte de todas tus proyecciones, condicionamientos y conceptos, y entonces, cuando estás totalmente desnudo, no coges otros nuevos, permaneces desnudo.

Interlocutor: ¿El Advaita puede ayudar a hacer un mundo mejor?

Mooji: Cuando estás libre de la influencia hipnótica de tus propios conceptos, tu condicionamiento mental y proyecciones vanas, eres verdaderamente accesible para tu propio Ser. No habrá ninguna energía interna restrictiva o ninguna necesidad de manipular a otros para satisfacer tus proyecciones. De alguna forma, tu entorno mejora automáticamente con tu presencia. De la misma forma que los árboles nos proveen de oxígeno para respirar, lo que nadie les agradece, los seres humanos que han despertado a la Verdad irradian una gran paz, comunión y amor sin hacer ningún esfuerzo consciente para ello. La paz es su verdadera naturaleza. Hay un dicho, “Si tengo un trozo de pan y te doy la mitad, me he quedado sin la mitad, pero si te doy todo mi conocimiento y amor, todavía tengo todo el conocimiento y el amor que he dado.” Y esto es lo que es compartir la Verdad. No estás compartiendo objetos, es compartir un Sujeto, y el Sujeto no puede ser dividido. Tú eres Eso.

Así es que, para responder a tu pregunta, ¿puede el Advaita, que significa la verdadera comprensión y experiencia de la Verdad, ayudar al mundo? ¡Por supuesto que puede! Incluso con tu misma búsqueda de la Verdad, no estás ayudándote sólo a ti mismo sino que se está ayudando a otros seres automáticamente también. Cuando tu mente se vuelve hacia la Justicia, la Paz, simultáneamente habrá una búsqueda para eliminar el odio, el miedo y el deseo, que son todos formas de ignorancia. Tu búsqueda es sagrada porque vuelves tu rostro hacia la Verdad y la gente es atraída a esta Verdad, que es otro nombre para quienes somos.

sábado 25 de diciembre de 2010

Dejar de buscar y empezar a Sentir

Nos pasamos la vida buscando, ya sea bienes materiales o respuestas espirituales. Pero buscar presupone que hay algo que no está aquí ahora, lo que resulta frustrante. El secreto es que no hay nada que perseguir. La vida es un fin en sí misma, una gran ofrenda que hay que aceptar. Vivir el presente nos permitirá deleitarnos a cada instante.

Vamos a la raíz: Esto nunca nos parece suficiente. Lo que está sucediendo ahora mismo en el momento presente es decir, esto nunca nos parece suficiente. Nos pasamos la vida buscando, anhelando y deseando otra cosa, algo más, algo distinto a lo que ahora ocurre. Buscando algo en el futuro que nos satisfaga, nos complete y nos salve. Buscando respuestas… nos asaeteamos a preguntas hasta volvernos locos.

Jamás hemos sabido descansar aquí, relajarnos completamente en lo que está ocurriendo. Estamos sometidos a impulsos que nos empujan hacia un momento futuro en el que suponemos que las cosas irán mejor. Y, como nuestra atención está tan atrapada en el futuro -como en su reflejo, el pasado-, lo que ahora ocurre acaba reducido a un medio para alcanzar un fin, un simple momento en una larga secuencia compuesta por muchos otros momentos. Y, como nunca estamos contentos con esto, siempre esperamos un futuro mejor.

Eso es, precisamente, lo que llamo búsqueda. Y, en este sentido, todos somos buscadores, porque todos estamos buscando algo. La búsqueda se expresa de muchas formas diferentes. En el llamado mundo material, buscamos dinero, felicidad, estatus, relaciones mejores y más satisfactorias, una sensación de identidad más fuerte. Cosas que nos hagan sentirnos más seguros. En el mundo material es importante saber quiénes somos, hacer que nuestra vida funcione, alcanzar nuestros objetivos y satisfacer nuestras ambiciones. En el mundo material, es muy importante triunfar. La búsqueda se inicia para ser alguien en el mundo, hacer algo con nuestra vida antes de morir.

Por eso el mundo material suele ser tan insatisfactorio y nos orientamos también hacia las enseñanzas espirituales. Entonces, el objetivo cambia. Ahora queremos despertar e iluminarnos. Ya no queremos un coche nuevo sino acceder a un estado alterado de conciencia. No queremos una nueva relación sino la beatitud permanente. En lugar del éxito mundano, queremos la iluminación; perder algo llamado ego y trascender algo llamado mente.

Pero la búsqueda espiritual, como la material, sigue siendo una búsqueda. Se trata del mismo movimiento mental: orientarse hacia un futuro inexistente. Y lo que se halla en la raíz de toda búsqueda es el “yo”. Quiero tener un millón de euros en el banco y también quiero tener, para mí, la iluminación espiritual. ¡Yo, yo y más yo! En el núcleo de toda búsqueda se asienta la sensación de ser una entidad separada de la vida, separada de esto, de los demás, del mundo y de la Fuente. En el núcleo de toda búsqueda se halla la sensación de no estar completos, de estar fragmentados, perdidos, alienados y, en suma, alejados de nuestro verdadero hogar.

El yo separado siempre repite el mismo mantra: “no es suficiente”. Y esta sensación de carencia está tan profundamente arraigada que impregna toda experiencia, es como la sensación de no estar en casa. Algún momento estuvimos en casa, pero ya no. Y, en tanto que individuos separados, vivimos angustiados por el recuerdo difuso de una intimidad tan próxima que ni siquiera podemos nombrarla. Es como cuando, de niños, nuestra madre nos dejaba solos en la habitación. Nos veíamos desbordados por una añoranza y una nostalgia que, pese a ser inexplicables, se dirigían al núcleo mismo de nuestro ser. Esta nostalgia parece brotar directamente de la sensación de ser una persona separada. Pero no es nuestra madre lo que añoramos. Lo que queremos es regresar a casa… regresar, en suma, a lo que éramos antes de que todo esto comenzase.

Donde hay separación también hay nostalgia, la nostalgia de acabar con la separación, de curar la división, de poner fin a la sensación de contracción y de expandirnos de nuevo en la inmensidad. Jamás hemos estado separados de la totalidad. Lo único que existe es el sueño de esa separación. Pero siempre, a pesar de ello, hemos estado buscando el camino de regreso a nuestro hogar. Obviamente, jamás lo reconocimos así, porque esta añoranza se manifestó como el deseo de un coche nuevo, de tener más dinero, de tener a ese hombre o a aquella mujer. Pero, por mundana que fuese su manifestación, siempre hemos añorado secretamente perder el mundo y zambullirnos en la Vida. Y entonces abriremos los ojos y nos encontraremos, como un recién nacido, con todo esto.

Cuando el individuo desaparece, ves esto por vez primera. Miras y te descubres sentado en una silla. y por más que tengas la sensación de que la silla no debería estar ahí, lo cierto es que sí lo está, y te sientes sumamente agradecido. Miras y descubres una silla que se ofrece y te sostiene incondicionalmente y sin pedirte nada a cambio. La silla no se pregunta quién eres, le da lo mismo quien creas ser. No le interesa lo que hayas hecho o dejado de hacer; lo que hayas logrado o dejado de lograr, lo que creas o dejes de creer. le da lo mismo si eres un triunfador o un fracasado, si has alcanzado o no tus objetivos; si crees estar iluminado o no. Le da igual tu aspecto; si estás sano o enfermo, si eres budista, judío o cristiano, si eres joven o viejo, y si entiendes o dejas de entender. Lo único que la silla hace es ofrecerse de manera incondicional. El mensaje es muy sencillo y lo transmite algo tan normal y corriente como una silla. Y no solo una silla, sino todas las cosas. Todas las cosas se ofrecen de manera incondicional.

El secreto es este: la vida, en realidad, no es tal. Es una ofrenda. Y esto es lo que ahora mismo nos está ofreciendo. Nos ofrece el momento presente, todo lo que está ocurriendo aquí, esta presencia y esta vitalidad. Nos ofrece todo un mundo aparente, lleno de imágenes, sonidos y olores en cuyo interior no hay absolutamente nadie. Pero, a decir verdad, tampoco hay aquí ningún mundo. Lo único que hay es esto.

Y siempre, con la misma mirada inocente de un niño, ves esto por primera vez. Las palabras ni siquiera pueden llegar a rozarlo. ¡Esto, para la mente, es una auténtica locura! la mente dice: “¿pero cómo no va a haber ahí una silla? ¡Si fui yo mismo quien la puso! ¡Fui yo quien puso en marcha todo esto!”. Pero la mente ni siquiera puede empezar a entender la maravilla de lo que es. No hay que preocuparse por ello, no es necesario. Porque no haya nadie que la reconozca ni la valore, la sorpresa es, por ello, menos sorprendente.

Pero sigamos un poco más. Mira tu respiración: inspiras y exhalas, dentro y fuera, sin ningún esfuerzo y sin pedirte nada, absolutamente nada. La respiración también se halla presente en tu sueño más profundo, cuando no hay nadie ahí para saberlo. No estás ahí, pero la ofrenda sigue presentándose. Y tu corazón sigue latiendo, bombeando sangre a todo el cuerpo, sin pedirte nada a cambio. Es una ofrenda gratuita. Un buen día desaparecerá. El corazón dejará de latir, pero ahora está latiendo; la respiración cesará, pero ahora respiramos. No tenemos nada asegurado, ni otro día, ni otra hora, ni otro instante. Todo eso es algo que recibimos de manera completamente gratuita.

Todo es gratuito. Las sensaciones, los sonidos y hasta los pensamientos que, originándose en ningún lugar, se disuelven en ningún lugar.

Esa es la unidad. ¿Quién hubiese pensado que eso que llamamos liberación era tan sencillo? ¿Que se trataba, simplemente, de ver la vida tal cual es? a la mente le disgusta este mensaje porque pone fin a su historia de control, a su futuro y a su búsqueda. Esto le resulta demasiado ordinario... Pero, mira por dónde, es la búsqueda de lo extraordinario lo que convierte esto en ordinario. Buscar algo fuera de aquí ha convertido esto en algo aburrido. ¡Nos aburrimos tanto de esto que queremos eso! ¡Nos aburrimos tanto de esto que queremos despertar de esto!

La búsqueda espiritual siempre ha estado arraigada en el rechazo del momento presente. La búsqueda de la vida siempre ha sido un movimiento de alejamiento de lo que es.

Si observamos a un niño pequeño, veremos su capacidad de sorpresa ante la vida tal cual es. Pero los adultos nos hemos alejado de esta inocencia infantil; nos convertimos en personas serias y perdidas en la búsqueda, esforzándonos en tratar de ser alguien, en triunfar, en que todo sea perfecto. Por eso siempre estamos tan agotados. Pero tras esa búsqueda, no obstante, todos somos niños y seguimos viendo el mundo por vez primera. Lo que ocurre es que estamos perdidos en el juego de devenir. Eso es todo.

Una Asuencia muy Presente de Jeff Foster

viernes 17 de diciembre de 2010

Conversaciones con Gangaji

¿Puedes hablar más sobre lo que consideras ser la verdadera meditación?

El propósito de la meditación es el de aquietar la mente. En la mente quieta, las respuestas condicionad
as son expuestas y obliteradas. La meditación permite a la mente liberar su fijación en los objetos y descansar en su fuente.
La mente quieta revela eso que es siempre silencioso, eso desde lo cual surgen y hacia lo cual retornan la actividad y la inactividad, eso desde lo cual surgen y hacia lo cual retornan la experiencia de ignorancia y la de iluminación.
Eso es tu propio ser.

A menudo lo que es llamado meditación es una práctica de concentración. Como la terapia, el trabajo con la res
piración o otras formas de yoga, la concentración puede ser de ayuda. Tiene su lugar. Ahora descubre lo que está más allá de la concentración. Descubre lo que no es ningún objeto de concentración, pero es conciencia silenciosa en sí misma.

No estoy en contra de la meditación y la práctica. Estoy en contra de separar la práctica meditativa de la vida. Cuando la separación entre la práctica y la vida es reconocida como ilusoria, entonces toda tu vida es meditación. La vida es conciencia silenciosa y todos los eventos de la vida aparecen y desaparecen en ese silencio. Tú eres ese silencio.

¿Sientes que las prácticas formales de meditación sirven para descubrir esto?

Las prácticas de meditación pueden ser de gran ayuda para calmar la mente y así se puede experimentar una paz relativamente mayor. Sin embargo, con el tiempo, la práctica de meditación usualmente se transforma en un obstáculo, porque existe la imagen de “la meditación" y “mi vida”, así como la del “meditador” haciendo "una meditación”. Estas imágenes son trampas mentales.

Cualquier cosa puede ser útil o convertirse en un obstáculo. Lo que fue útil se puede transformar en un obstáculo. Lo que podría haber sido un obstáculo se puede transformar en algo útil. No es mi función hacer esta determinación para nadie. Descubre por ti mismo.

La oportunidad en este momento es la de descubrir por ti mismo si lo que yo digo es verdad, en lugar de tomarlo como sólo otra teoría más, con la que estás de acuerdo o desacuerdo. La oportunidad es permitirle a tu mente que esté quieta por un instante y entonces hablar desde la experiencia de quietud.

Al acallar tu mente, hay un reconocimiento de infinitud. Existe, por un instante, el reconocimiento de lo que siempre fue.

La infinidad no empieza a existir ni se torna repentinamente infinita. Ella es. Siempre es, no importa que haya una mente activa o inactiva. El propósito de desactivar la mente es el de darse cuenta de eso.

viernes 26 de noviembre de 2010

En los hechos no hay dualidad

Desde tal perspectiva se dice que un discípulo preguntó al maestro
¿Cuál es la doctrina absoluta del no dualismo?
Y éste mostró un silencio atronador.

“Dejen de pensar y de hablar, comiencen a sentir y a actuar”

Una vez que la mente forma una opinión no es fácil deshacerse de ella.
Entonces es frecuente verse forzado a defenderla tornándose polémico y agresivo.
Dijo Voltaire: “La opinión ha causado más problemas en este mundo que todas las plagas y terremotos juntos”.

viernes 22 de octubre de 2010

¿Qué significa estar despierto? Mooji

Es simplemente estar despierto a nuestra naturaleza interna, a nuestro Ser eterno, comprender que no somos nuestro condicionamiento. Hay una verdad dentro de nosotros que no cambia, que no necesita cambiar. Es un espacio de balance perfecto, es el Ser perfecto. Y todos los seres vivos provienen de este lugar, de la Fuente. Entonces despertar significa estar completamente consciente y despierto a esta verdad. No como un pensamiento, no como una filosofía, no como una creencia, sino como una experiencia directa. A esto se le llama Despertar."










jueves 30 de septiembre de 2010

El arte de "Ser tú Mismo"
Curso de Autoconocimiento

Los seres humanos estamos cansados de sufrir, y necesitamos encontrar la Verdad, pero normalmente solemos buscarla en la mente a través del pensar, y aquí no la encontraremos, la verdad sólo la podemos encontrar a través del silencio de la mente y poniendo la conciencia en el cuerpo.

Es en el cuerpo donde encontrarás la verdad de lo que eres, donde puedes encontrar el potencial que ya traes para "Ser tú mismo" y vivir en plenitud, sintiendo así que estás haciendo tu contribución al Universo.

Para hacer esta exploración del cuerpo utilizamos la Meditación Autentica, que nos ayuda a desarrollar la consciencia que nos permite vivir más presentes en el Aquí y Ahora, y la guía y comprensión que nos da este "nuevo sistema de autoconocimiento" que es el Sistema de Diseño Humano, ya que por primera vez tenemos un mapa, que nos permite ver cuál es nuestra programación genética, el programa de nuestro "Ser", que está inscrito en el ADN desde el momento en que hicimos nacer.

Este curso es un viaje de la mente a la Conciencia (Del ego ...al Ser)




Más información en : http://www.despertarlaconciencia.net/article/ser-tu-mismo-2

sábado 28 de agosto de 2010

Caracter y Diseño Humano:
Resolviendo la dualidad o aprendiendo a Ser tú mismo

La “realidad” en la que vivimos es fruto de nuestras percepciones. Tú no puedes cambiar "la realidad", pero si la entiendes y la percibes de un modo distinto, “tu realidad” cambia.

Todos nacemos únicos, en un momento concreto y en algún lugar y traemos un propósito genético, que mentalmente desconocemos. La vida es ese proceso, que transcurre desde que naces hasta que mueres, si conservas la salud y no alteras su proceso. Es ese viaje que emprendes desde tu punto de partida hasta tu punto de destino. Durante el viaje hay veces que sientes que estás perdido y otras que estás en la dirección correcta, a veces que avanzas y otras que estás atascado. Vemos, durante todo el viaje, señales a las que hacemos caso o no. Cuando sientes que estás en la dirección correcta percibes tu vida llena de propósito y de fuerza: “la realidad” tiene sentido. Cuando te atascas todo son resistencias, la vida no parece llevarte a ninguna parte y nada tiene sentido; y no es fácil llegar a un destino si no sientes a donde “tienes” que ir.

En el momento evolutivo en el que nos encontramos, los seres humanos nos identificamos con nuestra mente, con lo que parece ser nuestro yo. La mente es la que crea esa imagen esa personalidad del yo y a través de él interpretamos “la realidad”, en la que, a su vez, nos reconocemos y con la que nos identificamos. Es evidente que somos algo más que mente, de hecho, cuando nos concibieron hubo que crear primero el cuerpo, durante una serie de meses, durante los cuales, las células fueron multiplicándose.

Se creo el vehículo que después fuese capaz de alojar la mente. Dentro del útero, nuestro cuerpo se formó antes que nuestra mente y nadie desde fuera le dijo cómo tenía que desarrollarse. Las instrucciones vienen impresas en nuestro código genético dentro del núcleo de cada célula y siguen estando ahí. Nuestro cuerpo es el vehículo que nos permite realizar el viaje. El vehículo trae unas características propias, individuales, únicas en su conjunto, nadie está repetido. Pero, además, ya trae su propio programa interior, que le permite que se realicen correctamente todas las funciones que necesita este cuerpo, para conservar la vida, de la que ha sido dotada.

En la primera etapa de nuestra infancia la mente no interviene en nuestro desarrollo, ni intenta dirigir nuestra vida, sino que actúa como un “admirador inocente”, un observar entusiasta de todo lo que acontece dentro y fuera de él. Pasajero asombrado de todo lo que ve, y es por eso que los bebés son tan bellos y tan inocentes; manifiestan limpiamente la esencia de su ser. Son los reyes de su mundo, a pesar de su indefensión. Aunque sin los cuidados adecuados, seríamos incapaces de sobrevivir ni siquiera unos días. Para poder hacerlo y mantenernos vivos necesitamos adaptarnos a nuestro entorno. Para ello y a medida que vamos creciendo, nuestra mente se va desarrollando, adaptándose al ser humano en formación. Es ahí donde el Yo Corporal, como dice, Ken Wilber, va dejando paso al Yo Mental, desde el cual vamos asimilando y aprendiendo modos de sobrevivir, en relación a las fuerzas que nos rodean. Acomodamos modelos de comportamiento, que nos permiten sobrevivir en un tiempo y en un espacio concreto; al menos, en el que nos toco vivir en la infancia. Esa es la grandeza de la mente, la capacidad de adaptación al entorno, de sobrevivir con lo de fuera.. Todo se puede aprender, en esos primeros años, y todo, a su vez, produce una fuerte impronta condicionada por el ambiente que nos rodea; que se va generalizando. Vamos respondiendo a el entorno, de la forma que podemos.

Al mismo tiempo que la mente se desarrolla, se llena de condicionamientos, empieza a adquirir poder sobre algunas funciones del cuerpo e intenta dirigir toda nuestra vida, menospreciando, en la mayoría de los casos, las necesidades y características de nuestro cuerpo-vehículo, ya que esta imposición, parte de modelos e identificaciones con otras personas, otros vehículos diferentes que nos rodeaban y de los cuales dependíamos para sobrevivir, en el tiempo. La vida y nuestra relación con ella, se va así convirtiendo en una vida interpretada desde unas características energéticas singulares y desde unos condicionamientos impuestos por el contexto, básicamente familiar. Nuestra mente aprende el modo de comportarse y dirigirse por imitación de aquellos a los que admira, la madre, el padre, el abuelo, el amigo, el maestro. Se configura, así, un guión de vida dentro de nosotros, desde nuestra mente, que en muchas personas va haciéndose cada vez más incompatible con su vehículo y las características de éste. La mente, pues, empieza a interferir en la dirección del vehículo y nuestra vida comienza a perder no solo su inocencia y su frescura, sino la Salud y el Bienestar.


La dirección del vehículo y su propósito, venía ya establecido, no había que diseñarlo, solo ajustarlo al entorno, según la forma materializada de cada vehículo, pero las presiones emocionales, la dependencia emocional, de la que cada niño no puede excluirse, parecen llevarnos a un descarrilamiento de nuestro propio vehículo , en ese intento por ir en caravana y cerca de papá y mamá… Al igual que cada piel, cada color de ojos .presenta unas características y por ello unas necesidades que determinan una manera diferente de uso para no dañarlos y enfermar, así nuestro diseño energético, nuestro carácter, determina unas maneras adecuadas de uso, desde donde puedan fluir esas energías y encauzarse de la forma mas adecuada, para responder a la vida. Y con el tiempo, más pronto o más tarde, descubrimos que no podemos ser como el otro, que hemos perdido media vida o más intentando ser quién no somos y que además hemos enfermado por eso. Pero, ¿Quiénes somos?. Como dijo Ortega y Gasset: “Yo soy yo y mi circunstancia”. Pero ¿quién soy yo? Parece ser, que mis circunstancias, a veces, presionan tanto mi naturaleza que acaban escindiéndome de forma tan profunda, a nivel psíquico o a nivel físico o en ambos, que mi vehículo, que no esta preparado todavía para seguir a mi mente, no le queda mas remedio que volverse disfuncional.

La única solución es :“Dejar de imitar y Ser tú mismo”, pero no es tan fácil, en muchos casos, la mente y sus proyecciones nos ha alejado tanto de nosotros mismo, que ya no podemos reconocernos, ni siquiera sabemos que no somos lo que somos….., que ya no sabes nada de ti mismo, solo sabes lo que la mente ha ido construyendo, reinventando para ti…., años re-creándote, re-inventándote…., en base a los condicionamientos que te han rodeado, a las proyecciones…; eso sí, y no es irónico, con la mejor intención. No hay culpables, en verdad no los hay, solo hay víctimas, y somos muchas, empezando por nuestros propios padres. ¿Cómo recuperar mi Yo, mi Yo Corporal, mi memoria original, mi programa original y único….como volver a alinearme conmigo mismo, como reconocer mi verdadera naturaleza?. Sabes más de los demás que de ti mismo, ves más la naturaleza profunda de los otros que la tuya … Dónde está mi eslabón perdido, donde deje mi “destino”, mi fluir natural por la vida, desde mi mismo y no desde mi guión adquirido y adoptado…

Aquí comienza un proceso de Auto-descubrimiento. Y si piensas que vale la pena arriesgarse, fallar a los demás y a tu mente, estar un tiempo confuso y desorientado, podrás quitarte el guión, el disfraz, que ni siquiera sabías que llevabas porque te lo pusiste tan joven, cuando todavía no eras consciente de lo que pasaba, de lo que hacías. Fue un Amor ciego a lo que te rodeaba, sobreviviste sin saber como lo hacías; tu cerebro aún no estaba maduro y tu caminabas a ciegas, intentando imitar los comportamientos de los que te rodeaban, y así fuiste modelando una forma de vivir que fue condicionando una forma de ser, un mapa, muchas veces, alejado de la realidad del territorio, como nos ha mostrado tan maravillosamente la PNL (programación-neuro-linguística)…Y muchas personas, entonces, se dedican a buscar, a probar lo que sea, ir a donde haga falta con tal de descubrir la “verdad” que está dentro de ti.

Hay muchos caminos, que te permiten tomar contacto con tu cuerpo y en la mayoría de ellos se identifica a la mente como la culpable de los males del cuerpo y de tu perjudicial estilo de vida. La verdad más simple que se nos va revelando es “no te comas el coco, relájate y disfruta de lo que la vida te ofrece”. La vida esta ahí, esperándonos y no hace falta salir a su encuentro, sólo hace falta que salgas tú de tu mente, si permaneces ahí mucho rato, la vida va pasando y no la estas viviendo desde tu vehículo. Te la estás perdiendo, es como un pasajero que le ha tocado un gran viaje a Hawaii y se pasa todo el camino jugando con la Game boy… y cuando termina el viaje, se sorprende de que no ha vivido nada, de que no ha mirado por la ventanilla, de que no se ha relacionado ni contactado con nada de fuera de su mente.

El Sistema del Diseño Humano (SDH) es una herramienta de autoconocimiento que describe las mecánicas que han creado la naturaleza de cada uno, desde las cuales hemos sido programados para su materialización, son las mecánicas de la forma materializada, nuestro cuerpo y sus improntas naturales .Este modelo es capaz de mostrarnos, de un modo simple y gráfico, la naturaleza única de cada ser humano. El SDH ha sido capaz de interconectar las influencias planetarias con los centros energéticos del cuerpo, los Chacras y con los cambios o posibles mutaciones genéticas, que ya el I Ching, hace más de tres mil años, analizó y describió, en forma de hexagramas y no de codones genéticos , como más tarde, en los años cincuenta se hizo.

Es capaz, además, de mostrar la estrategia adecuada a cada vehículo. Este “manual de instrucciones” del aparato, para operar correctamente, es lo suficientemente complejo e “interesante” como para mantener a la mente ocupada el tiempo necesario para que tu verdadero ser experimente por sí mismo, las mecánicas de comportamiento acordes con tu naturaleza y pueda a su vez, permitir que el chofer del vehículo asuma nuevamente el mando a la hora de decidir lo que te conviene y lo que no, desde su diseño interior. Ello no excluye nuestra capacidad de elegir, muy por el contrario, cuando la mente comprueba el beneficio que ello conlleva, no solo para el bienestar del cuerpo, sino también para ella misma, se percata de que el vehículo va por buen camino. Es entonces, cuando puede volver a ocupar el puesto que le corresponde y del que nunca debió salir, el asiento de atrás del vehículo y hacer la importante misión para lo que lo Mente ha sido creada: tomar conciencia de lo que es la vida y su poder Creador y disfrutar del maravilloso viaje que es tu vida, experimentándola desde la forma concreta que te ha sido dada.

Articulo extraido de : www.claraventura.com/articulo-2.html

jueves 12 de agosto de 2010

¡Ya eres lo que buscas!
Conversaciones con Gangaji

Eso que anhelas, eso que añoras, es eso que está siempre presente. Eso es quien tú realmente eres.

Cuando digo tú no me estoy refiriendo a tu cuerpo. Tu cuerpo está dentro de eso. No me estoy refiriendo a tus pensamientos. Tus pensamientos están dentro de eso. No me estoy refiriendo a tus emociones. Tus emociones aparecen y desaparecen dentro de eso. No estoy hablando de tus circunstancias. Las circunstancias también aparecen y desaparecen dentro de eso.

Los cuerpos, los pensamientos, las emociones y las circunstancias cambian. Aparecen y desaparecen. Pueden ser buenos o malos. Pueden ser agradables o desagradables. La verdad de quien tú eres es permanente e inamovible. La gran buena nueva es que, sea como sea que te imagines a ti mismo, puedes reconocer quien verdaderamente eres. Independientemente de la experiencia de ti mismo como un cuerpo o como el pensamiento “yo soy este cuerpo”, tú puedes recibir de tu propio ser la transmisión directa de la verdad. Esa transmisión es satsang. El satsang confirma tu verdadera identidad como conciencia pura, libre de todo aquello que es percibido como una limitación.

Cuando se escucha esta buena nueva, cuando realmente se la escucha, se produce una apertura sin medidas. Nadie ha descrito jamás una finalización de la autorrealización. Lo que sí tiene un fin es la preocupación de imaginarte que eres una entidad separada de la conciencia sin límites.

Yo no tengo nada que enseñarles. La autorrealización no tiene nada que ver con aprender. No te estoy pidiendo que recuerdes nada. No te estoy pidiendo que hagas nada o que obtengas nada nuevo. No se necesita nada nuevo. Te estoy pidiendo que te des cuenta de que ya eres eso que quieres. Y estoy simplemente sugiriendo, como mi maestro lo sugirió a mí, y como su maestro se le sugirió a él, que te tomes un instante, una milésima de segundo, para permitir que la actividad de la mente se detenga. En esa milésima de segundo, ¡qué descubrimiento se produce! En esa milésima de segundo recibes la invitación a entregarte a lo que se revela cuando la atención no está centrada en el cuerpo, el pensamiento, la emoción o la circunstancia. ¡Este es un instante de suma importancia! En este instante, el cuerpo desaparece. En este instante de silencio perfecto descubres lo que está permanentemente presente, lo que siempre estuvo aquí, lo que tú eres permanentemente. Este instante de silencio es la invitación al verdadero refugio, al verdadero retiro, a la verdadera paz, independientemente de todo que va y viene.

¡Qué instante es este! En este instante no estás viviendo en el pasado, no estás especulando sobre el futuro y no estás analizando el presente con relación al pasado o al futuro. En este instante, no hay ninguna preocupación mental, no hay existencia condicionada. Solamente hay conciencia, pura y prístina. En este instante estás en satsang.

De alguna manera, por pura buena suerte, tu conciencia individual ha sido llamada a satsang. Has escuchado las palabras que dicen que tú eres la verdad personificada. Ahora eres libre para descubrirte a ti mismo como la verdad. Eres libre para descansar en esa verdad. Eres libre para ser feliz, independientemente del cuerpo, de los pensamientos, las emociones o las circunstancias. Eres libre para ser quien verdaderamente eres.

lunes 19 de julio de 2010

El Reino de los Cielos

Qué increíble es cada momento. Qué innegable: esto es esto, esto está aquí, y esto es ahora.

Qué privilegio sentarme aquí y contemplar, con estos ojos que no son realmente “míos”, el despliegue del mundo entero.

Y no es necesario, para ello, realizar ningún esfuerzo ni poseer ningún conocimiento. Esto no es algo que pueda ser alcanzado.

Esta es la presencia completamente obvia, a obviedad completamente presente.
¿Cómo he podido olvidarme de esto?

El mundo simplemente aparece. Nada que hacer, absolutamente nada que hacer. Todo es ya la liberación que se busca.

Qué perfecto es este despliegue instante tras instante. Dolor, placer, alegría, sufrimiento, el fascinante despliegue de los opuestos, el gran juego de la vida, todo se despliega ahora, ahora y ahora, sin nadie que lo atestigüe. Cualquier testigo, en realidad, forma ya parte del despliegue.

No necesitamos negar nada. No necesitamos negar el dolor, el placer, el yo, el no yo, buscar, no buscar, la iluminación o cualquier otro concepto. De ningún modo. Todo es aquí bienvenido. Todo aparece sin el menor esfuerzo. No hay volición ni falta de volición, no hay elección ni falta de elección, no hay destino ni ausencia de destino. Nada que hacer, ningún lugar al que ir, nada que decir y nadie que pueda decirlo.

Pero las palabras, como siempre, llegan. El misterio sagrado es de dónde llegan.

Y, más allá de todo, ningún deseo de “descubrir” el misterio.

Si hay búsqueda, está muy bien (aunque no haya nada que encontrar).

Si hay dolor, también está muy bien (aunque nadie lo sienta).

Si hay frustración, también está muy bien (¿qué es la frustración cuando no es conocida como tal?).

Todo, sea lo que sea, está muy bien. Y el deseo de que esto no sea como es parece distraer, aunque la supuesta distracción también está muy bien.

Todo es ya perfecto y el juego se acomoda a todo.

Aunque el juego no sea visto como juego, está muy bien. No hay nadie. En ningún lugar, que pueda ver el juego como tal. Y si lo hubiera, formaría también parte del juego.

Nosotros ya estamos aquí nunca hemos dejado de estar aquí. Quizá nos hayamos confundido un rato. No importa. Estamos aquí y todavía es ahora. Esta evidencia jamás nos abandona.

La respiración.
El latido del corazón
El frío en las manos.
La sensación de hambre en el estómago.

Todo es aceptado. Todo está permitido. Todo es posible.

Todo emerge ya espontáneamente. Todo es aceptado ya por nadie. Esto es precisamente el amor incondicional, aceptación sin condiciones. Aceptación de toda manifestación. Y esto ya es cierto para todos nosotros. Todo está ya aceptado, porque todo emerge espontáneamente y sin el menor esfuerzo. Cualquier esfuerzo de “aceptar” negaría la aceptación que somos.

¡Qué hermoso es esto, instante tras instante! ¡Qué impredecible, qué misterioso y qué emocionante!

Los colores de las hojas de otoño.
El crujido de las hojas bajo mis pies.
El frío del viento.
El rocío en las flores.
El murmullo del tráfico.

¿Por qué buscamos el cielo cuando continuamente estamos en él? El reino de los cielos en medio del dolor, en medio del luto, de la muerte y de la guerra, el reino de los cielos tanto en los buenos como en los malos momentos. La búsqueda implica que el cielo está en otra parte, en otro lugar, en otro tiempo. Y eso también está bien. Eso también es el cielo.

¿Por qué buscar? El cuerpo se marchita. De hecho, ni siquiera estamos seguros de que sobreviva otro día. Ni siquiera otro instante. Este podría ser nuestro último momento. Realmente no lo sabemos.

Este podría ser tu último momento. ¿Pero qué seguir buscando? No hay nada equivocado en ello. Pero ¿qué estás buscando? ¿Y cuándo lo encontrarás? ¿No podría lo que estás buscando hallarse ya frente a di, literalmente delante de tus ojos?
¿No te parece eso posible?

Y sus discípulos le preguntaron:

¿Cuándo llegará el reino?
Y Jesús replicó:
No vendrá como las personas esperan;
No dirán "Mira aquí está"ni "Mira, ahí está",
porque el reino de los cielos
ya se extiende por la tierra,
pero las personas no lo ven.


Más allá del Despertar de Jeff Foster

jueves 8 de julio de 2010

JNANA YOGA "MOOJI"

martes 6 de julio de 2010

ADVAITA, BUDA Y LA TOTALIDAD

En esta obra, el discípulo de Nisargadatta Maharaj y devoto de Ramana Maharshi Ramesh S. Balsekar (1917-2009) muestra cómo vive en sociedad un sabio, cómo participa en la vida tan activamente como cualquier otra persona, cómo disfruta de los placeres y sufre con los reveses que se le presentan, y todo ello sin orgullo, culpabilidad, odio, envidia o celos.

Con un estilo sencillo y cautivador, Balsekar subraya que la búsqueda espiritual es sobre la vida y para la vida tal y como la conocemos, que no se da en ningún otro lugar, o tiempo, o cuerpo. La búsqueda sucede y es útil «aquí y ahora».

El deslumbrante y provocador diálogo que Ramesh mantuvo a lo largo de varias jornadas con un monje budista practicante desvela que la esencia de sus enseñanzas radica en un mensaje compartido: en palabras de Buda: «Los acontecimientos suceden, las acciones se llevan a cabo, pero no hay ningún hacedor individual»; en palabras de Ramesh: «Nadie hace nada».

Todo está siendo hecho por la Totalidad.

lunes 21 de junio de 2010

CONFERENCIA:
"El Poder del Silencio"

Solo en el silencio de la mente, se puede descubrir
"Quién eres" realmente.



Descargar la grabación de la Conferencia:

http://www.megaupload.com/?d=IAK9WA67
http://www.despertarlaconciencia.net/

lunes 14 de junio de 2010

No dualidad y compasión
No hace mucho, alguien me dijo: «Jeff, en uno de tus últimos libros comentas que viste por televisión a una niña africana que se estaba muriendo de hambre. ¿Cómo puede ser eso la Unidad ? Me refiero a que, para ti, es fácil decirlo: después de todo, tú no te estás muriendo de hambre, pero ella, sí. ¿No será que la Unidad es sólo un concepto que utilizas para rechazar o negar la realidad de la vida en este mundo?, ¿una manera de afrontar la cruda realidad de la existencia y el sufrimiento?».

Es una buena pregunta. Es obvio que la Unidad podría entenderse a nivel puramente conceptual. De este modo, podría convertirse en algo que el individuo utilizaría para rechazar o negar el sufrimiento: «¡Lo único que hay es la Unidad ! ¡No existe nada más! ¡Nada importa! ¡No hay niños que mueran de hambre en África! ¡Mi madre no murió de cáncer! ¡El dolor no duele! ¡No necesito comer porque el cuerpo no existe! ¡No te he pegado un puñetazo porque aquí no hay nadie que pudiera haberlo hecho!».

Es verdad, podría interpretarse fácilmente como una filosofía que niega la vida. Ahora bien, lo que yo propongo no es eso. Para mí, la Unidad —o al menos a lo que apunta la palabra Unidad— es una realidad viva, no sólo una creencia… aunque evidentemente, en última instancia, «Unidad» es sólo una palabra, y una palabra no puede aprehender la vitalidad de las cosas. Para mí, la Unidad no es una nueva religión, ni un nuevo sistema de creencias, ni una nueva ideología a la que alguien pueda adscribirse, sino una clara percepción de la vida tal y como es en realidad, más allá de nuestras ideas sobre ella, más allá de nuestras ideologías y nuestras religiones, más allá de nuestro conocimiento.

Verás, la Unidad no es algo muerto. La Unidad puede incluir el impulso de alimentar a esa niña hambrienta porque no niega nada, porque incluye todas las posibilidades. La Unidad es todas las cosas: ¿cómo podría negar algún aspecto de sí misma? Es la Unidad la que impulsa a alimentar a esa niña, o a no hacerlo.

La Unidad es todas las cosas, se manifiesta como todas las cosas y, sin embargo, no es nada en particular: todo y nada al mismo tiempo. Se manifiesta como guerras, genocidios, flores, árboles, como santos y pecadores, como niños hambrientos, y como individuos que aparentemente pueden hacer algo para ayudar a esos niños hambrientos. Y se manifiesta, también, como si el libre albedrío existiera.

No hablo de «afrontar» la realidad y el sufrimiento. No estoy hablando de utilizar los conceptos de la filosofía advaita para «hacerle frente» a la vida. La Unidad es la realidad y es la apariencia de sufrimiento en el mundo. La Unidad puede entrañar el impulso de alimentar a esa niña hambrienta, si esque se puede… O no… No lo sé. No te estoy diciendo cómo se debe vivir la vida, tan sólo estoy interesado en la realidad que hay más allá de nuestras ideas de ella… Más allá incluso de estas ideas.

La realidad está siempre más allá de los conceptos que sobre ella tenemos.

La mente nunca podrá alcanzarla.

Esa niña hambrienta… Su estómago parece estar vacío, y el mío parece estar lleno. La Unidad incluye a ambos: se manifiesta como una niña hambrienta en África y como un hombre bien alimentado que teclea en su ordenador. En última instancia, no hay un «mi estómago» separado de «su estómago». No hay nadie aquí y no hay nadie allí, pero en la manifestación sí lo hay: no podemos negar la manifestación. Además, ¿cómo negarla si, al hacerlo, la estamos afirmando de todos modos? Al decir que no hay una niña hambrienta, se está afirmando la manifestación de una niña hambrienta; al decir que África no existe, se está afirmando la manifestación de África.

Lo que se rechaza siempre regresa.

En mi vida no se manifiesta el hambre y, por supuesto, estoy muy agradecido por ello. Nunca debemos olvidar lo inmensamente afortunados que somos en el mundo occidental. Aparentemente, yo no puedo experimentar el hambre que esa niña padece, pero la Unidad no niega ni la manifestación de su hambre ni la de mi falta de hambre: comprende ambas. Es ambas.
En otras palabras, sólo existe lo que está sucediendo. Para la niña hambrienta lo que está sucediendo podría ser lo siguiente: la sensación de hambre que va en aumento, sonidos, visiones, olores, tal vez dolor… y movimiento en busca de comida. De este lado, no hay hambre, de momento: hay visiones, sonidos, olores e imágenes por televisión que muestran a una niña hambrienta. ¿Te das cuenta de que todo esto es la Unidad ?

La Unidad representa todos los papeles… Y, quién sabe, es posible que yo estuviera a punto de hacer algo para ayudar a esa pobre niña, que también soy yo. Una vez más, no te estoy diciendo cómo debes vivir, lo único que hago es reflexionar sobre lo real.

Una vez, en una reunión, un hombre me preguntó qué haría si un niño hambriento se me acercara y me pidiera comida. Yo le dije que le daría de comer. Después de la charla, el hombre se acercó a mí para decirme que mi respuesta le había sorprendido.

Había escuchado a muchos, así llamados, maestros de advaita que, en respuesta a esa misma pregunta, habían dicho cosas como: «El hambre no existe», «Ahí no hay nadie que tenga hambre», «Su hambre es sólo una ilusión», «Todo es un sueño»… Y eso puede ser cierto desde una perspectiva final, en última instancia, pero nadie puede vivir en última instancia. Esa niña necesita comida, no conceptos sobre la realidad en última instancia. Los conceptos no le quitan el hambre. Recuerda: afirmas lo que niegas.

Así, cuando todas esas convicciones se desvanecen, entonces… bueno, pues das de comer a la niña… O no… Quizás la comida sea lo último que necesite en ese momento. Quién sabe… Lo que es seguro es que tus acciones no provienen de unas rígidas convicciones advaita . El misterio se encuentra consigo mismo en la cara de esa niña hambrienta. Ésta es la esencia de la compasión. Quién sabe qué acción surgirá de ella.

Desde luego, eso no tiene nada que ver con la negación de algo. Como mucho, es el fin de la negación. Es una vida vivida sin ficciones, sin mitologías: sin cómodas convicciones. Hasta la creencia en la Unidad desaparece. Lo que queda es un amor incondicional que va más allá del concepto de amor. Entonces, ves el mundo por primera vez: como un recién nacido.

Alimenta a esa niña y te estarás alimentando a ti mismo. Déjala marchar con hambre y te quedarás hambriento.

¿Qué vas a hacer?, ¿te vas a quedar sentado reflexionando sobre si existe o no existe realmente esa niña hambrienta o le vas a dar un poco de tu pan?

Maldita sea, aliméntala: ¿qué otra cosa se puede hacer cuando ya no queda nada que defender?

Jeff Foster